miércoles, 25 de febrero de 2015

Al maestro con cariño: recordando a Domingo Piga


     

 
   Al maestro con cariño: recordando a Domingo Piga

Hace unos días pude ingresar a una página de Facebook llamada  “Recordando a Domingo Piga”  y me pude dar con la ingrata sorpresa que uno de mis más queridos y respetados maestros de la Universidad (U. de Lima) nos había dejado ya hacía más de cuatro años, me embargó una profunda tristeza saber que nuestro querido Domingo Piga ya no estaba entre nosotros. Aunque cuatro años después, nunca  es tarde extender mi más sentido pésame a sus familiares cuando se trata de recordar a un ser y un amigo tan querido por mí y por muchos de los que fuimos sus pupilos.

Me he quedado sorprendido de la magnitud de su obra  y de la fecunda  labor hecha por él  en favor del teatro, tanto en su querida y nunca olvidada Chile así como en Perú, país que optó por vivir  luego del golpe militar de 1973. Porque con el perdón de nuestros amigos chilenos,  Domingo no solo fue ciudadano chileno sino que lo raptamos y lo hicimos ciudadano peruano también.

Publicación de Domingo Piga
Hablar y escribir acerca de Domingo, creo yo, nos llevaría miles de páginas y muchas horas de investigación y estudio sobre el personaje, la obra y el legado dejado por él. Sin ser reiterativo sobre lo que otros que lo conocieron más y mejor que este servidor escribieran sobre nuestro maestro, solo señalaré escarbando un poco es su biografía, que al ser uno de los pilares en la creación y desarrollo del teatro nacional de Chile allá por 1941, y su importancia  en las tablas  latinoamericanas; de por si habla de la visión que tuvo Domingo y los jóvenes de aquél entonces por engrandecer el teatro chileno y hacerlo de gran calidad. En otras palabras desarrollar un teatro serio y del bueno, poniendo en escena  obras  de los grandes dramaturgos como Brecht, Valle Inclán, Cervantes y obras de reconocidos y noveles dramaturgos chilenos, refleja en él su gran amor y pasión por las tablas y las letras.

Ese amor del cual escribo líneas arriba por las artes escénicas, esta no solo reconocida por las obras de teatro que impulsó y apoyó, sino por su pasión  por volcar  todo su conocimiento en las nuevas generaciones, dictando cátedra de teatro, cine, dirección de actores, guion etc. y en su interés en la investigación constante a través de publicaciones y libros de su autoría.

Lo que ahora voy a contarles es mi experiencia como alumno de Domingo Piga, en el curso de Comunicación teatral y de Dirección de actores que el dictaba a finales de los ochentas, anécdotas y lo que representó para mí  el haberlo tenido como maestro y como amigo (porque eso sí, Domingo se ganaba el corazón de todos y todos lo sentíamos su amigo).

La primera impresión que tuve al verlo la primera vez subir por las escalinatas de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, fue la de un abuelito bonachón al cual  sería fácil hacerle el avión en el curso. (Nada más alejado de la realidad) a Domingo no se le escapaba una y cuando tú estabas de ida él ya estaba de regreso, por algo “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Sus clases no eran exclusivamente centradas en el currículo del curso, sino que lo hacía agradable y entretenido cuando las mezclaba con anécdotas o sucesos de su vida personal, creo yo que allí estaba el éxito de sus clases, de su metodología y del cariño y simpatía que se ganaba por todos nosotros sin ningún esfuerzo. Recuerdo una de esas anécdota como si fuera hoy mismo  y está centrada en su experiencia y participación en la película italiana “Ladrón de Bicicletas” de Vittorio de Sica que a continuación paso a relatar textualmente con sus  palabras y cito:.- de Sica no sabía cómo hacer para que llorara el niño actor (Enzo Staiola) en la película y a este no  se le ocurrió mejor idea que esconder en la chaqueta del niño sus cigarrillos para después  descubrirlo y deliberadamente acusarlo de robo, todo esto ya estaba conversado  con el camarógrafo,  apenas llorara el niño y a la señal de de Sica este empezaba a filmarlo para tenerlo registrado.- este tipo de anécdotas son inolvidables y quedan grabadas en la memoria de uno para siempre,

Domingo en la escuela de San Antonio de los Baños en Cuba
año de 1987. Foto cortesía de Liliana Ipince.
 Esa es una muestra pequeña de todo ese bagaje de experiencias y anécdotas de las miles que tendría Domingo para compartir. En lo personal yo estaba interesado en sus vivencias referentes a la movida del neorrealismo italiano del cual era conocedor y observador directo,  o en su participación  en la película Túpac Amaru  de Federico García Hurtado,  en el rol  del Marqués de Montemira.

No lo sé, pero siempre relacioné a Domingo con Alfredo, el personaje entrañable de la película Cinema Paradiso interpretado por el actor francés Philippe Noiret; estoy seguro que no soy el primero en hacer esa analogía, será porque Alfredo siempre fue un padre, consejero, maestro y amigo para Totó, y Domingo fue eso para nosotros, fue nuestro Alfredo y él nos trató como sus Totós.

Finalmente recordaré un suceso que tuvo que ver conmigo y estoy seguro con un buen número de alumnos  de la facultad, es el referente al tan aborrecido cigarrillo para Domingo. Aún no lo conocía, ni era mi maestro. Me encontraba en la famosa rampa que da a la entrada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, era una mañana fría de junio de no sé qué año y me encontraba disfrutando de un cigarrillo para calentarme de ese invernal frío limeño; estaba de espaldas a la entrada viendo el jardín aledaño, haciendo tiempo y esperando la siguiente clase; cuando comienzo a ver a varios de mis compañeros que me miran tratando de decirme algo con señas, indicándome un punto  detrás mío alertándome sobre algo o alguien, en eso siento que me tocan el hombro y escucho una voz que dice mientras me volteo: .- Jovencito no tengo el gusto de conocerlo pero te suplicaría que te saques esa porquería de la boca, no sabes el daño que te estás haciendo.- Mientras me hablaba yo me preguntba:.- ¿que m… le importa a ese viejito que este fumando.- estaba a punto de responderle muy educadamente cuando prosiguió:.-Disculpa hijo que me meta en tu vida, tengo mucho más años que tú y hasta puedo ser  tu abuelo; pero yo he sido fumador y por esa cosa que tienes entre tus dedos  yo perdí un pulmón y no quisiera a nadie desearle lo mismo.- en ese momento me sentí como una zapatilla por lo que había pensado unos instantes antes. Le agradecí por sus consejos arrojando el cigarrillo al piso. Aunque tengo que reconocer que una vez que se retiró Domingo y lo tenía lejos de mi vista recogí de nuevo el pucho para seguir fumándolo.


Domigo descansando en su casa
Foto cortesía: Cecilia Ferrer Mariátegui
Me hubiera gustado conocerlo más, compartir sus tertulias y charlas de sobremesa con una buen café o unos vinos chilenos con sus quesos como acompañamiento, como ahora sé que solía hacer con sus amigos, hablar de cine tema que me apasiona. Pero de lo que compartí con él y aprendí supe que era un caballero a carta cabal, respetando las ideas políticas de los demás  y no tratando de imponer las suyas; nunca mencionó, ni insinuó  en clases sus tendencias políticas, ni trató de forzarnos a pensar como él, pero si daba pie a la discusión y cambio de ideas alturadamente.

Una espina tengo clavada en mi pensamiento y que nunca me podré quitar, es la que después que dejé las aulas universitarias,  perdí contacto con Domingo, quise ir a buscarlo, saber de él, visitarlo, saludar al maestro, amigo y consejero y no lo hice; obligaciones personales, laborales y después mi viaje al extranjero donde radico me alejó de esa posibilidad. 

Mientras escribo estas palabras escucho la canción “To Sir With Love” de la cantante inglesa Lulú, tema principal de la película de 1967 con el mismo nombre; protagonizada por Sidney Poitier y sé que cada estrofa de esta canción es idónea para Domingo.

Este es mi más sincero y humilde homenaje para Domingo, allá donde quiera que se encuentra.

¡Gracias Domingo por ser de una forma parte de nuestras vidas y de la mía!

José Fernando Orrego Mir “Cuchi”
Miami, febrero 25 del 2015

Fotografias tomadas de la página de Facebook "Recordando a Domigo Piga" y Liliana Ipince
Foto del encabezado: Fátima López.
Video: propiedad de Mónica Livoni Larco y Gianfranco Mulas.


lunes, 9 de febrero de 2015

El fútbol con tapas y el vacilón de unos muchachos que ya fueron.

          
              El fútbol con tapas y el vacilón  de unos muchachos que ya fueron.





En mi último viaje a Lima (diciembre de 2014 - enero 2015), tuve la oportunidad de reunirme con mis amigos de toda la vida, los de mi barrio y de la infancia, los de la collera de la avenida Los Conquistadores en San Isidro en Lima, Perú; aunque no estuvieron todos los que debían estar por diferentes compromisos, nos pudimos reunir un grupo reducido en la casa de Gino Salinas y el tema central de nuestra conversación giró en torno al juego de: fútbol con tapas, actividad que nos absorbía horas de horas  en torno a una bola que no era la numero 5 de cuero, sino más bien una perlita de pocos milímetros de diámetro que era movida a través de tapas de envases diversos en un espacio reducido a escala de lo que podría ser un campo de fútbol profesional.


Con Gino (izquierda), Jorge (sentado) y yo (derecha)
comenzando la reunión de enero del 2015


Estaban en dicha reunión:  Jorge Maehira, César Peredo, Martín Tanaka y este pechito Gitano que escribe; compartiendo unas aguas con su respectiva parrilla. El tema central de la conversación giró en torno a nuestro juego preferido de la infancia: no…no era las escondidas, ni treparnos a los árboles, ni jugar mundo, canga, carritos (aunque este juego da para otra historia), trompo o cualquier juego infantil ya conocido. Era el popular Fútbol con Tapas.

El autor de la nota (osea Yo) a la izquierda, en el centro Lucho Peredo y a la derecha Rafo Salinas
al rededor del año 1984 en casa de Rafo y Gino Salinas.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 





Miguel  Treguear haciendo uso de su destreza con las tapas y con los vasos, como te  castigas desgraciado. Campeonato de fútbol tapas masters diciembre del 2013












Hablar de un partido de  tapas y jugarlo con el rival de turno era una experiencia casi sexual, aunque  para esa época y edad aún no pensábamos en  esas cosas, transmitir esa pasión que uno llevaba en nuestras venas de mocoso pre-púber y pre-pajero es para mí, hoy en día,  difícil de explicarlo. Todas nuestras emociones, energías e ímpetu los canalizábamos a través de esta actividad, que tal vez si el lector que está leyendo esta nota por primera vez no perteneció  al grupo de amigos del cual les hablo y no disfrutó de este juego  sería difícil de entenderlo.





Las reglas eran simples: llevar lo más fidedignamente posible las reglas del fútbol tal como lo conocemos a un grupo de tapas de envases de diferentes  dimensiones a enfrentarse  en dos grupos de once contra once, desarrollando una estrategia de juego para vencer al rival haciéndole goles con la perlita como balón  en el arco rival. El arco confeccionado con cajas de cartón de cojines del desaparecido champú Glemo (que también las usábamos para guardar las tapas hasta el siguiente encuentro), cortada a la medida o en su defecto siendo más sofisticados (porque teníamos que evolucionar), las agarraderas de los muebles de televisor antiguo que Enrico del Solar introdujo y que este servidor también tenía en su casa.



En cuanto a la cancha usábamos cualquier superficie plana de cemento, loseta o parquet, sumamente pulida y lustrada (porque eso sí, nuestro dormitorio podía caerse de sucio y desordenado pero los 2 x 1 metros aproximados que usábamos  de cancha de fútbol tenía que estar inmaculado y libre de polvo. Una Cancha a la altura del Camp Nou, Vicente Calderón o Santiago Bernabéu.






Arriba: Vídeo del fútbol con tapas



En la foto: de pie de izquierda a derecha: Gino Salinas, Jorge Maehira, no identificado.
Sentados: no se quién es la chica, ni el de polo celeste el Chino Loo, César Peredo, Martín Tanaka y Miguel Treguear en casa de los Peredo. año desconocido 






El anfitrión Gino Salinas

Ricardo Salinas, Martín Tanaka
Gino Salinas y Jorge Maehira

Martín Tanaka y Gino Salinas
José Orrego y César Peredo








Detalle de un tiro libre con barrera. 
Juego entre Gino y Miguel.

En este juego había, tiros libres, con o sin barrera, penales, tarjetas amarillas si golpeabas la tapa del jugador contrario sin haber tocado la bolita, o expulsados, si  con el empuje de tu tapa golpeabas tan fuertemente la tapa contraria que la volteabas completamente, posición adelantada etc. etc. (ver los videos), en otras palabras todas las reglas  estaban es nuestro querido juego, lo único que no había  en el juego era Referees, jueces de líneas y dirigentes, pues la FIFA éramos nosotros y allí no había mafia de por medio.



 En un break de  Campeonato Master de  Tapas 2003
Conocíamos las reglas y las respetábamos y si no, se llevaba a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Estaba la piconería en un primer momento,  los insultos en un segundo término,  las patadas que hacían volar por el aire las tapas del contrario en tercer lugar y finalmente los puñetazos y patadas al contendor. Porque eso sí, hasta en las broncas se parecían los partidos de tapas a los partidos de fútbol de verdad.
         
   Los que pagaban pato de todo esto eran los supermercados, uno que otro loco de la calle, el Rata y el Chino, hermanos canillitas que tenían un puesto de revistas  en el cruce de Lizardo Alzamora y Conquistadores. A los supermercados íbamos a chorearnos las tapas de los aerosoles que nos servían de arqueros, back centro o marcadores de punta según sea el tamaño, la tapas de las codiciadas Petrolube, Castrol, Terokal o betún Griffin eran el medio campo y la delantera, como dice Gino rememorando: - éramos bien cojudos, íbamos a las tiendas Monterrey a robarnos esas huevadas cuando habían cosas de más valor,… ¿Qué pensarían los trabajadores de Monterrey al ver los aerosoles sin sus tapas?-. Pero el choreo de las tapas acabó cuando a Miguel “el Mono” Treguear se le ocurrió chorearse las bolsas de los globos de carnavales. Allí acabó la ilusión.






          Arquero                                      Back Centro                                              Marcador de Punta
(tapa de Baygon grande)         (tapa de insecticida larga)                          (Tapa de espuma de afeitar)


De latas como estas de lubricantes hoy casi desaparecidas sacábamos  la delantera y medio campo
y con la chapita de gaseosa doblada de una forma especial que se acomodaba al dedo gordo de la mano hacíamos los chancadores que eran los que daban la velocidad a las tapas para que corran.

Medio campo y delantera
                                  Las codiciadas tapas de metal de Petrolube y Castrol

                              


El Rata y el Chino era otro de nuestros objetivos,  cuando queríamos obtener la página central de la revista deportiva “Ovación” o “El Gráfico”, lo distraíamos y al menor descuido...¡¡paf!! le arrancábamos dicha página siempre y cuando apareciera alguna foto de  un club de fútbol que queríamos armar, para recortarles después las caras de los jugadores y pegarlos con cinta Scotch sobre las tapas.







Jorge (Pachocha) Con Gino en pleno partido  y sus infaltables heladas.
Campeonato Master Tapas diciembre del 2013
O cuando a Jorgito lo correteó un loco porque le quitó una tapa de aerosol grande que servía de arquero  y ésta le servía de taza del desayuno al loco, anécdota que  Rafo Salinas se acuerda muy bien..








                                                                                     
Gino Y Miguel en pleno juego al fondo se ven a César,
el chato Plenge y Alberto Peredo


Cabe resaltar y eso salió a relucir en la conversación en casa de Gino, la famosa bronca de tapas entre los hermanos César y Lucho Peredo, cuando César el hermano menor le estaba dando una paliza  a Lucho por goleada y le hacía recordar que faltaban cinco minutos para que acabara  el partido, ante la amenaza y piconería de Lucho que si volvía abrir la boca le sacaba la mierda, César no tuvo más que callarse, pero como era de esperarse y como ambos jugaban de local pues el partido se llevaba  en su casa, a los pocos minutos se escuchaba la voz de mi Tía Chela que los llamaba: -Luchoooooo…… Céeeeeesar!!! Pasen a almorzar… muchachos de mierda todo el día metidos jugando esa cojudez!!...-. César aún no ha explicado  si inocente o intencionalmente respondió a su Mamá: -…Un toque Mamá  faltan dos minutos y esto se acaba……-. Para que hablaste muchacho  despertaste la furia de Lucho que se te abalanzó para sacarte la mierda, las tapas salieron volando por los aires ante la persecución de Lucho a César y la intervención oportuna de los presentes para que no te atrapara evitó una tragedia mayúscula.



Pachocha Maehira, César Peredo de espaldas
y Miguel Treguear
Anécdotas hay muchas,  como  la llenada de la cancha de pica-pica cuando Enrico jugaba de local o la música con un cassette de la barra aliancista del equipo de Alianza Lima de Lucho Peredo antes de cada juego, el codicioso arquero de metal de Julio Hermosa que todos deseábamos y que  fue a parar a manos de Gino  o las innumerables perdidas de bolitas cuando esta se metía debajo del portón, cuando jugaba yo o Sergio Cueto de local, en la quinta donde vivíamos,  afuera de la cochera de José Olazábal, o la de la vieja loca de Clorinda que vivía afuera de la quinta y que salía a botarnos pateando nuestras tapas porque no la dejábamos descansar con nuestros gritos. Siendo Sergio Cueto y no Sergio Bermúdez el ganador de una cachetada de la vieja loca por culpa mía cuando le increpé por su accionar y ella lo confundió a él conmigo. Finalmente la de nuestro querido don Jorge Maehira, papá de Jorgito (Pachocha) y Riky que se paraba en la puerta de su librería (Casa El Olivar De San Isidro) meneando la cabeza sin decir nada al ver cómo nos apropiábamos de su entrada, entorpeciendo la entrada a los clientes,   organizando partidos en simultáneo, pues  el área se prestaba para jugar varios partidos  a la vez.


analizando la jugada para la polémica

El ver a Martín Tanaka nos hizo recordar  las tonterías que hacíamos por buscar las famosas tapas, recorrer  cuadras de cuadras en busca de pampones o terrenos baldíos;  porque sabíamos que podíamos encontrar  tapas  para nuestros equipos y cantar cada vez que veíamos un terreno:  -…..Un pampón  cara de mongolón  ta..tará ta tará, ta tará ta…-.  solo a los un grupo de niños se les ocurre ponerle canciones a cosas así.


Ingreso a la Universidad Católica de Martín Tanaka año 1983



Aunque el juego de fútbol de tapas no fue creación nuestra, nosotros y de eso no tengo la menor  duda lo hicimos más “profesional” por así decirlo, Pachocha y César contaban en la reunión que se pasaban horas de horas practicando sus jugadas, jugando solos, como todo jugador profesional de  fútbol para depurar su técnica y conocer los secretos  no solo de las tapas,   si no de la condición del terreno propio y ajeno. Teníamos los 16 equipos de fútbol del torneo descentralizado peruano y una que otra selección y equipo extranjero (argentino, brasilero o europeo), pero nuestras mejores tapas estaban  con el equipo de nuestros amores. En mi caso, Lucho, Rafo, Martín, Sergio, Edgard, Arturo y Pacho era Alianza Lima y para otros como César, Pachocha y Miguel era Universitario o Cristal para Enrico, Gino, Doménico del Solar y Riky Maehira. de Gustavo Guerra y Sergio Bermúdez, no recuerdo cual era. 

Jose Olazábal, Lucho Peredo y Jorge Maehira
en un break del partido conchelas, vinos y aceitunas
Ernesto "el Gringo" Bertoli  es caso aparte, primero porque siempre cambiaba de equipo de fútbol, era hincha del que estaba en la punta, y en segundo lugar para palero a él nadie le ganaba. Nos metía unos cuentazos diciendo que en el sótano de la biblioteca de la municipalidad que esta ubicada aun en La Laguna del Olivar, escondía su colección de cientos y cientos de equipos de tapas de todo el mundo, más cojudos eramos nosotros que le creíamos todo.

Habría que preguntarle a la collera de nuestros hermanos  un poco mayores que nosotros (Alberto del Solar Jr., Chino Salinas, Koki Segersbol, Luis Enrique Gazzo, Polo Valega), ¿Quién fue el que tuvo esta brillante idea de las tapas o de dónde viene?, es algo muy sui generis y no lo he visto en otro grupo.

Al presente cuando ya peino canas y a otros se le está descociendo el gorro por la edad, ha cruzado por mi mente cuando estoy en un supermercado o esperando el cambio de aceite de mi carro al ver  las tapas de aerosoles o las tapas de aceite de metal, lo bien que quedarían para un equipo  de tapas.



No quiero terminar este artículo sin  mencionar  la afición que se desarrolló también  en las calles de Puerto de Palos y Juan Cavero unas cuadras más allá de donde  vivíamos, con nuestros amigos los hermanos Edgard, Arturo y Pacho Laredo Honores que también le agarraron el gusto al juego de las tapas y disfrutaron tanto como nosotros de esta pasión que nos quitó muchas horas de nuestra infancia.


He agregado unos videos (que están lineas arriba) de cómo se juega el partido de fútbol de tapas para que tengan una idea clara de lo que les he estado hablando; el vídeo fue grabado el 23 de diciembre del 2013  es  un campeonato Master's relámpago en casa de los hermanos Peredo y sobre una mesa acondicionada para el evento, (porque según parece  la artrosis y los dolores de espalda ya están haciendo mella entre  estos viejitos y les  impide tirarse al piso), las fotos y el vídeo pertenecen al grupo cerrado de Facebook “Barrio Conquistadores” y del cual muy amablemente me las he capturado.

Este modesto artículo es una continuación de otro que escribió mi gran amigo Jorge (Pachocha) Maehira y que me tomé el atrevimiento de incluirlo líneas abajo titulándolo : EL JUEGO DE MI VIDA.


Cesar Peredo dejando la flauta de lado y mostrando su sapiencia en el fútbol tapas, Dale maestro.





José Fernando Orrego Mir
Miami, 3 de febrero del 2015
Derechos Reservados





                                                            EL JUEGO DE MI VIDA
                                                                                                                      Por: Jorge Maehira Higa


Nunca me imaginé, que tan solo un juguete o mejor dicho un juego, sea el dueño de gran parte de mis sueños infantiles y juveniles, durante un buen tiempo de mi vida, digamos, desde los 7 años hasta los 14 años. Alguna vez se han puesto a meditar o simplemente pensar: ¿Qué juego sería tan bueno y perfecto durante 7 años o quizás un poquito más?.


Jorge Eduardo Maehira Higa (Pachocha)
autor de la nota en la reunion de enero del 2015









Si nos remontamos por la década de los 70, específicamente en el año 1974, recuerdo muy claramente mis primeras experiencias futbolísticas, como espectador. Mi viejo, hincha acérrimo del glorioso Deportivo Municipal, creo que la mayoría de su generación lo eran, y en especial los nikkei.

Aunque no me llevo a ver al club de sus amores, recuerdo claramente mi primera experiencia, como si fuese tan solo ayer, entrando por la puerta Nro. 7, de Occidente baja, subiendo a toda velocidad, y a medida que vas avanzando, se iba divisando poco a poco la tribuna Oriente, y a su vez parte del campo, recuerdo muchísimo aquel glorioso e inolvidable partido.

Fue el extraordinario partido entre Universitario vs Peñarol, el marcador, como la mayoría de hinchas cremas como Yo, no creo que se hayan olvidado 3x2. A favor de los merengues, por consiguiente clasificación para la siguiente etapa.
En el año siguiente, es decir 1975, la selección peruana, se corona Campeón Sudamericano, ganándole a Colombia en Caracas 1x0, con gol de Hugo Sotil. Con estas primeras experiencias en el fútbol, ustedes ya se imaginarán la euforia que creó en mí, ésta bendita pasión que es el fútbol.
La siguiente tarea era, como plasmar toda esa pasión en un juego de barrio. Y tuve la suerte de vivir, justo en la meca del fútbol de Tapitas. El juego era lo más virtual al fútbol, que se podía imaginar de la época, imagínense que tenía la certeza, que nunca iba a pasar de moda, a tal punto que iba a trascender por generaciones, lástima que el Play Station, trituró en un solo segundo, tan bendito juego.

Detalle del juego

Las características principales del juego era la siguientes: se jugaban, con tapas de varios tamaños y dimensiones, dependiendo de la posición del jugador, es decir, si era arquero, tenía que ser obligatoriamente grande (tapa de Baygón), y si era delantero o volante, eran tapas chicas ( tapas de tempera, gasolineras o de Terokal).
Masters 2013 juego entre César Peredo y                                                                                                 Miguel Treguear

El juego consistía en impulsar con una chapa doblada, las tapas, y a medida que el balón (una perlita), le chocaba a tu compañero, uno seguía jugando. La cancha era tan solo el piso de tu casa o algunas veces en la misma vereda de tu casa, los arcos eran por lo general, una caja de zapatos cortada en dos.
Lo emocionante y apasionante del juego, era la rivalidad que producía el juego con tus demás amigos, a tal punto, que hasta pleitos y mechaderas, se producían, tan virtual, como el fútbol en sí.
El juego tiene una historia riquísima, de grandes partidos y finales emocionantes, a tal punto de emocionarnos hasta las lágrimas. Entre sus célebres jugadores de mi barrio de la Av. Conquistadores, desde la cuadra 1 hasta la 10. Tenemos a Roberto Mosquera (DT de futbol), César Peredo (flautista muy reconocido) y Guillermo Oshiro (columnista de futbol del Comercio).

Otra vista del juego entre César y Miguel

Hubiera querido explayarme mucho más sobre este maravilloso juego, pero, tuve el temor de aburrirlos un poco, quizás, en una próxima oportunidad, les daré, mayor detalles de este simple y extraordinario juego, que cubrió con creces mi infancia.

Gino en acción


Por eso, para concluir, el fútbol no será tan importante, para muchos, pero no sabes cómo te hace Crecer. Así crecí conviviendo siempre con nombres de futbolistas, disfrutando mi “juguete” con mis amigos, primos, hermanos, hasta tíos.

JUNIOR

Gino y Miguel es disputadisímo encuentro.