jueves, 2 de abril de 2015

Reflexiones después de la tormenta

               


    Reflexiones después de la tormenta


Recientemente  mi familia y quien escribe han pasado momentos muy duros emocionalmente hablando, y esta situación a todos  nos ha sumido en una tristeza nunca antes sentida por la forma como se sucedieron los acontecimientos que  sucintamente relataré.  Ha permitido después de pasar por el asombro, estupor, y sentimientos encontrados de tristeza, reproche y otras cosas, a un análisis personal  de replanteo y reflexión de lo que es mi vida, mi relación con Dios, los seres queridos, sean estos familiares o amigos y una forma nueva de enfrentar la vida de cara al futuro.



En menos de tres días perdí a un amigo muy querido de la infancia Sergio Bermúdez,  producto de una penosa enfermedad y tres días después el día del cumpleaños de Sergio perdí a mi sobrino Renzo Casella Orrego en un accidente de tránsito en la flor de su juventud (25 años).


De verdad que es duro pasar por lo que he vivido y no se lo deseo ni a mi peor enemigo, pero  conforme van pasando los días y las aguas vuelven a su nivel, nuevamente puedo ver  con mayor objetividad las cosas y poder hacerme las preguntas y los cuestionamientos con una mejor claridad.


Sergio de niño
 Mi primer reproche fue hacia Dios en ambas situaciones y le increpaba el ¿por qué se tiene que ir gente tan buena que no hace daño a nadie y nos deja en la tierra a tanto desgraciado que no merece vivir, que ha hecho, hace y sigue haciendo, tanto daño a sus semejantes?. El  segundo reproche fue  el ¿Por qué ambas personas se tuvieron que ir a una edad tan temprana?, teniendo tanto que dar a los demás. El primero padeciendo una enfermedad que minó sus fuerzas con mucho dolor y sufrimiento y el segundo de una manera tan súbita y espantosa como es un accidente.


Pasado los días y retomando  este tema, después de casi un mes de sucedido estos lamentables hechos y con más tranquilidad para pensar  y buscar respuestas,  y meditando mucho;  he llegado a la conclusión que las cosas no suceden por casualidad sino por causalidad, todo tiene un por qué en la vida por más doloroso que este pueda ser y de esos “por queés” debemos sacar lecciones,  que nos enseñen a ser mejores personas con uno mismo y con nuestros semejantes.


Renzo de niño a la derecha con un primo a la izquierda
y su hermano mayor Bruno al centro
Pocos días después  de ocurridos estos sucesos, hablando con un amigo argentino en el trabajo, le contaba  las cosas que me hubieran gustado hacer o decirle a mi sobrino y a Sergio y no lo hice, de todo el afecto que le tenía o el de haber pensado en visitar o llamar a Sergio (sin saber que estaba enfermo) y no haberlo hecho; y  me dijo una cosa que se quedó grabada en mi mente: “Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice” [1] . Y es verdad y esto que le sirva de lección  a cualquiera que este leyendo  este artículo, porque yo si pienso aplicarlo en mi vida  a futuro. Nunca dejar  para mañana lo que podemos hacer hoy, porque no sabemos si ese mañana vendrá..


Entre esas cosas que pienso hacer y ya estoy aplicando para empezar, es reforzar un acuerdo al que había llegado con mi esposa el mismo día que nos casamos y que hoy lo pongo en práctica: “de no irnos a la cama disgustados o enojados por más duro y fuerte que sea el disgusto, porque no sabremos si al día siguiente alguno de los dos despertará y nos lamentaremos toda nuestra vida  el no haber perdonado cuando lo pudimos hacer”,  por culpa de un estúpido orgullo que no nos permite ver más allá de nuestras narices.


Pensemos que el egoísmo es un veneno que nos mata desde adentro, que nos aleja de nuestros seres queridos y que nos ata a lo material que es efímero, en detrimento de lo que es verdaderamente  sustancial: el amor, la solidaridad y el afecto verdadero de y a los seres que nos rodean. El ser mezquino y más hacia nuestros propios seres queridos, es una bomba de tiempo que tarde o temprano explotará en nuestra cara, cuando a la persona  a la que le negamos eso que nos pidió ya sea de tipo afectuoso o material no este entre nosotros más.


Sergio en alguna parte de la sierra del Perú
Me he trazado la siguiente meta: que si pienso en un familiar y amigo, lo debo de llamar o visitar para saber de él o ella, saber cómo está, en que piensa; si necesita ser escuchado o tener un hombro donde apoyarse, si se siente solo. La vida es dura y no podemos pasar de lado ignorando si mi semejante está en problemas o necesidad, cualquiera sea su naturaleza.


Tratar de hablar con la verdad, no con medias verdades  que son lo mismo que mentiras, la misma palabra de Dios dice: “Conoceréis La verdad y la verdad os hará libres”[2]Cuánto hubiera querido estar  aunque sea diez minutos  con Sergio, escucharlo, darle palabras de aliento, reconfortarlo; y no lo hice cuando estuve el Lima, no sabía de su enfermedad, pero pensé en él cuándo estuve en dicha ciudad y eso me apena.


Ahora soy más consciente, y antes de hablar pienso lo que voy a decir, para no herir a los demás, porque no quiero que mis palabras afecten a mis semejantes. La vida enseña a las buenas o a las malas y depende de nosotros que seamos mejores seres humanos, en vez de lamentarnos toda nuestra vida por haber maltratado a quien amamos.


Aun no alcanzo a comprender ¿Por qué Dios se llevó a mi Sobrino y a Sergio? Y le pido perdón a Dios por haberlo cuestionado, él tiene sus motivos y sus razones son perfectas,  pero de lo que si estoy seguro es que ellos ya están disfrutando de su presencia.


Finalmente quería concluir como creyente que soy, en lo siguiente: no nos encerremos en nuestras propias culpas, egoísmos y depresiones por errores propios, lo hecho, hecho está y solo nos queda enderezar el rumbo; y eso es muy difícil de hacerlo solos desde nuestra esquina.


Renzo hace un par de años
 Busquemos a Dios en todo momento y lugar, que él será el mejor bálsamo para calmar nuestras penas, dolores y angustias, no esperemos recurrir solo a él cuando nos sintamos afligidos, temerosos o en necesidad y después, cuando pase la tormenta nos olvidemos de su existencia como si nada, o a los que yo llamo creyentes “sociales” que en el fondo no lo son y que solo se reúnen en un templo por algún evento que los congrega como un bautizo, matrimonio, comunión o funeral ignorando la presencia de Dios mismo.


La búsqueda de Dios y su presencia, no está en ningún templo construido por hombres, ni en la elocuencia de  tal o cuál predicador o sacerdote. Está en nuestro corazón y allí desde lo más profundo de nuestro ser, pedirle que nos guie y tome control de nuestra vida para iniciar ese cambio del que hablo.


En el momento que estoy escribiendo esto, empieza la Semana Santa, y solo quiero que estas palabras sirvan de reflexión y de un encuentro íntimo con Dios para los creyentes. Y para los no creyentes o agnósticos para ser mejores seres humanos.


José Fernando Orrego Mir

Miami 1 de abril del 2015






[1] Frase acuñada por el padre del Psicoanálisis  Sigmund Freud (1856 – 1939)
[2] Juan 8:31-32  La Biblia “Dios habla hoy”  Versión Reyna Valera 1960

lunes, 23 de marzo de 2015

Los Recuerdos de Arica e Iquique


                                                              

                                                            Los recuerdos de Arica e Iquique

A continuación paso a reproducir un artículo que vale la pena leer, escrito por el Sr Armando Pattroni titulado "los recuerdos de Arica e Iquique" y el desagravio y mea culpa que todos los peruanos le debemos a los tarapaqueños que no quisieron someterse al yugo del invasor  durante y después de La Guerra del Pacífico. Y el maltrato e incomprensión  hacia ellos por parte del resto de los peruanos.


El presente artículo circula en varios sitios de la Internet y fue recogido del blog redVoltaire.org.net de  Herbert Mujica Rojas.  


Algunos alcances del libro "El dios cautivo" del escritor iquiqueño Sergio González y un análisis histórico de la posguerra del Pacífico.

por: Armando Pattroni


Hace ya 132 años que dejaron de ser políticamente peruanas. Dos de las ciudades más importantes del sur peruano y todas las poblaciones aledañas pertenecientes al departamento de Tarapacá fueron arrebatadas por la fuerza de las armas por un inamistoso vecino ambicioso de riquezas naturales. Pero pensemos bien: ¿sólo territorio? ¿y qué pasó con la gente que vivía allí?.

Luego de siglo y cuarto, un escritor chileno, natural de Iquique, estudioso apasionado de su tierra y de su historia regional (ejemplo no sólo para muchos chilenos sino también para otros historiadores latinoamericanos) nos entrega una obra maravillosa y desafiante, un sacudón de nostalgia que podría sacudir conciencias dormidas si elnuestro fuera un país con memoria, agradecido y justo. Lamentablemente no lo es.

"El Dios cautivo – Las Ligas Patrióticas en la chilenización compulsiva de Tarapacá (1910 – 1922)" se llama el trabajo de Sergio González Miranda, reconocido catedrático de la Universidad Arturo Prat de Iquique, viajero conocedor de nuestro país y sobre todo, quien ha rescatado para la historia del suyo un periodo olvidado y sepultado por la historia oficial: la post guerra del pacífico y su repercusión en las poblaciones originarias de Tarapacá que quedaron viviendo en su tierra a pesar de que esta pasó a ser parte del territorio chileno.


En realidad es algo que me pregunté siempre, desde que terminé mi secundaria en aquel maravilloso colegio tacneño en 1979, año importantísimo por ser el centenario de la guerra y el cincuentenario de la devolución de Tacna, estuve intrigado por la suerte de la gente que vivía en el departamento y se había negado a cambiar de nacionalidad. Unos años antes, luego del terremoto de Lima del 3 de Octubre de 1974, mi madre, siguiendo los consejos de mi supersticiosa abuela, nos llevó a ver a la "Señorita Ismenia", para unas sesiones de "quita susto" que nos ayudarían a sobrellevar el terrible momento. La tal Ismenia resultó siendo Iquiqueña, tendría unos 80 años así que había nacido de seguro en el siglo XIX en tierras tarapaqueñas, y obviamente fue víctima de las políticas encubiertas y oficiales de "chilenización" de la zona, y terminó emigrando a Lima a comienzos del siglo XX. Vivía en La Victoria (28 de julio), en un inmenso solar que le daba rentas, y en realidad hablaba con un acento algo notorio. La rodeaba el misterio y los secretos a voces que cubrieron a las familias iquiqueñas que llegaron a Lima, ya que cada una tenía una historia que contar acerca de todo lo que dejaron en el sur.


Ya a finales de los 70's recalamos en Tacna, en una época difícil en la que el Perú estuvo a punto de atacar a Chile al cumplirse el centenario de la guerra. En el 75 la situación de las fuerzas armadas peruanas era inmejorable, y la falencia económica del país del sur hacía aprovechable el momento para recuperar nuestros territorios, contando con el liderazgo de un popular general nacionalista como Velasco. Cosa extraña, cuando la guerra estaba por iniciarse (Agosto del 75) un general de apellido tarapaqueño (su familia es natural de Pica) con profundas raíces en ese departamento, dio un golpe de estado en Tacna (que coincidencia), luego de una reunión por el aniversario de su reincorporación al Perú. Hoy hace 30 años del golpe de estado que salvó a Chile de ser derrotado en "cinco minutos" como temía Gustavo Leigh. ¿Tuvo algo que ver el origen tarapaqueño deMorales Bermúdez en su afán de evitar el conflicto? Cuántas especulaciones se pueden hacer, ¿cierto? temor a atacar su tierra natal, a su propia gente, frenando sus naturales impulsos para recuperar su propio territorio, quién sabe.


Porque la realidad nos dice que aún después de 132 años, Arica e Iquique tienen entre sus poblaciones un buen porcentaje de descendientes de peruanos que poblaron esa zona desde hace 400 años. Existen familias cruzadas, con primos a través de la frontera, la artificial frontera delineada por un ferrocarril y exigida como último recurso de salvación por el presidente chileno Carlos Ibáñez del Campo para salvar su frontera viva. La condición de ciudadanía chilena actual de tales descendientes no los priva de su origen. Entre los que viven en aquellas ciudades tenemos gente importantísima para el sureño país, como por ejemplo Lautaro Núñez Atencio, premio nacional de historia de Chile en 2002, nieto de Higinio Núñez, peruano del valle de Quisma, e hijo de Juan Núñez Vernal, sobrino nieto de Alfonso Ugarte. En el otro extremo también tenemos a Juan Pablo Dávila, de origen ariqueño, autor del millonario desfalco de 120 millones de dólares de la cuprífera estatal Codelco en 1994. Entre 1910 y 1922, movimientos ultranacionalistas chilenos (llamadas "Ligas Patrióticas") organizados en las ciudades tarapaqueñas hostilizaban a los peruanos residentes, ayudados por cierta prensa, con el explícito fin de expulsarlos de la zona, al más puro estilo de las limpiezas étnicas practicadas por los nazis y los eslavos. En muchos casos lo lograron, con la venia de las autoridades chilenas de la zona que hacían la vista gorda, encabezadas por su "intendente" (el equivalente chileno del Prefecto) Recaredo Amengual. Los nuevos residentes de la zona, trabajadores salitreros en su mayoría, buscaban obtener los mejores puestos de trabajo en las oficinas salitreras inglesas durante el boom del nitrato, puestos que en su mayoría estaban ocupados por peruanos, de lo mejor de nuestro país, y que superaban a los chilenos en educación, capacidad de trabajo y honestidad, finalmente lo lograron, expulsando por Iquique hacia el Callao a decenas de miles de peruanos. 

Parece increíble,pero en mi opinión, lo mejor del Perú del siglo XIX se había concentrado  Tarapacá. La gente que fue a hacer industria allá, que se mezcló con la gente del lugar, que trabajaban cod codo
empresarios y trabajadores, que no se habían contaminado con el Perú feudal y latifundista, herederos sí de la colonia, pero que ya habían dado al mejor presidente del Perú (Ramón Castilla) y se preparaban para entregarnos dos más (Remigio Morales Bermúdez y Guillermo Billinghurst), estaban listos para ser una clase dirigente nacional, que podía haber llevado al Perú a la modernidad mucho antes de lo pensado, que tenía contacto con todo el mundo capitalista a través del comercio, que vivía en una ciudad ultracosmopolita, y sobre todo, y lo más importante, con un amor a la patria y un respeto por las tradiciones nacionales que traducido en un nacionalismo bien llevado, llevó a los tacneños, ariqueños, iquiqueños y tarapaqueños en general a luchar con uñas y dientes contra la imposición más salvaje que pueda caer sobre un pueblo: la del cambio de nacionalidad.



Las grandes familias originarias de esa zona más los ricos empresarios del salitre, los Vernal, Zavala, Loayza, Ossio, Marquezado, Fuentes, etc., junto con los apellidos del pueblo, los Vildoso, Rejas, Mamani, Quispe, Carpio, Luza, etc., los hijos de inmigrantes que tomaron al Perú como su patria, los Neuhaus, Pescetto, MacLean, Lombardi, etc.; todos, todos en general, lucharon contra el invasor mientras hubo esperanzas de regresar a la patria, e inclusive cuando ya no la había, manteniendo sus tradiciones, celebrando el 28 de Julio, brindando con pisco, hablando como peruanos, evocando a su patria y sintiéndose extranjeros en su propia tierra, increíble. Sin embargo, entre 1910 y 1922, cuando las Ligas Patrióticas expulsaron a un gran número de ellos con la ropa que

Cártel propagandístico peruano en pro
de la recuperación de  Tarapaca y Tacna
llevaban puesta, quitándoles casa, propiedades y demás bienes, llegaron al Callao a sentir la hostilidad de su propia patria, a soportar que los llamen "chilenos" y como prologa Lautaro Núñez en el libro de González Miranda: "… 40 mil refugiados peruano-tarapaqueños desembarcaron en el Callao al son de bandas musicales para luego ser trasladados a locales abandonados sin más ayuda, apiñados entre el hambre y la pena en lo que después sería la Urbanización Tarapacá". Emulando lo que siempre ha pasado en el Perú, los tarapaqueños ricos fueron a Lima, continuaron con su vida y fundaron una Sociedad Patriótica, que hasta ahora sobrevive, mientras la gente del pueblo fue a parar a Carmen de la Legua, frente a lo que hoy es la avenida Colonial, fundando también su propia sociedad tarapaqueña, actualmente mucho más representativa y con más tarapaqueños en ella, a vivir entre el pueblo ignorante que los hostilizaba y los culpaba de las desgracias que la guerra trajo a Lima "para defenderlos a ellos". Pueblo limeño y chalaco ignorante porque ignoraba que durante la guerra los batallones que con más fiereza se batieron en las batallas fueron justamente aquellos que estaban conformados por tarapaqueños, ariqueños y tacneños por la simple razón de que ellos ¡estaban defendiendo su propia tierra!, los principales héroes de las batallas del sur fueron originarios de la zona, que tenían a sus familias viviendo ahí, y que, como en el caso específico de Ramón Zavala y Alfonso Ugarte, tenía un futuro promisorio y lleno de comodidades ya que sus familias inmensamente ricas tenían ya cuarenta años en el negocio salitrero, civiles que dejaron todo para empuñar el fusil, cuando ya tenían planes de futuro para ellos y sus descendientes en una inhóspita región del sur peruano que habían ayudado a conquistar. Todo regado y destruido por la ambición del vecino, que al no encontrar riqueza en tierra propia tuvo que quitar la ajena por la fuerza.

Esa gente fue la que llegó refugiada luego de las expulsiones, esa gente cuya historia hace que nuestro patriotismo se eleve hasta las nubes, haciéndonos la pregunta del amante no correspondido: ¿vale la pena amar tanto para recibir palos? Tanto querer ser peruanos para que nos traten así en Lima. La mayoría de ellos venía de Iquique, que
Antiguo mapa de 1865  donde se
aprecia al departamento de Moquegua
que contenía a tacna y Tarapaca
es un puerto, y como toda gente de puerto, eran de armas tomar, aguerridos, "achorados" como se diría actualmente, indomables, espíritus libres y muy autónomos, de ahí la bronca que causaron a los chilenos en Iquique y seguramente lo mismo a los limeños y chalacos. Un extracto del libro nos cuenta una anécdota de don Santiago Vernal en el Callao, alrededor de 1920: "…el señor Claudio Mamani celebró su cumpleaños e invitó a todos los amigos tarapaqueños, todos los pampinos tocaban la guitarra, la fiesta terminó como a las 12 y media de la noche. Veníamos caminando cuando en una tiendita había más o menos 10 zambos que comenzaron a gritarnos "chilenos desgraciados". Estos pensaron que los tarapaqueños que caminábamos éramos ciegos, empezamos a pegar puñetes y en un ratito les sacamos la mugre a los zambos estos. Nos gritaban chilenos que vienen a quitarnos el pan, ¡pensaban que nosotros éramos chilenos! ¡no quisimos ser chilenos! ¡yo soy peruano y quise ir a mi patria!...". El leer estos testimonios del libro de González me da esperanzas respecto al país. Si tuvimos a esta gente tan valiosa, tan patriota y sobre todo tan real y tan viva, entonces tenemos esperanzas, entonces vale la pena amar tanto al Perú, entonces sí podemos mirar adelante y pensar que el Perú tiene futuro y que una derrota militar impulsada por políticos limeños idiotas no tiene nada que ver con la fuerza de un pueblo tan valioso que no perdió la autoestima a pesar de la adversidad. Ellos demostraron que tenemos razón en amar al Perú.

¿Y qué debemos hacer ahora? ¿Qué lección aplicamos? Yo pienso que debemos rescatar de la memoria los acontecimientos de esa época, debemos honrar a nuestros héroes civiles tanto o más que a nuestros héroes militares. Honrar a gente como Ezequiel Ossio, líder de la lucha tarapaqueña por la reivindicación de su tierra en 1920, financista y vocero en foros internacionales del sentimiento nacional tarapaqueño, que denunció a los 4 vientos los abusos cometidos contra los peruanos en Tarapacá. Él llevó a Washington a una delegación de tarapaqueños para mostrarse ante el árbitro de la contienda (Estados Unidos) y pedir la anulación del tratado de Ancón y la devolución de los territorios ocupados. Tantos eran los problemas en la zona que había corrientes dentro del mismo Chile que, hartos de la monomanía tarapaqueña, empezaron a proponer que los territorios peruanos fueran devueltos a su dueño y Chile se olvidara del tema y siguiera sin problemas el camino al progreso. Lógico, para ese tiempo el salitre ya no tenía ningún valor y Tarapacá era más una carga pesada para Chile que una fuente de riqueza. Nada se pudo hacer y el desierto, ahora sí desierto, siguió en manos chilenas hasta hoy.

Existen dos sociedades tarapaqueñas en Lima, una a media cuadra de la Av. Brasil en Breña, muy elegante y bonita, a la que me invitaron durante la sesión solemne de fiestas patrias de este año. Lamentablemente en ella no sobreviven ni los descendientes de los  tarapaqueños. Revisando la lista de socios, el único tarapaqueño original que hay es don Alfredo Chamorro Luza, natural de Pica, con 95 años a cuestas, totalmente lúcido y como buen tarapaqueño, con una joven esposa, natural de Iquitos, de 50 años que parecen menos, viejo feliz, que me contaba todas las anécdotas de su tierra y la añoranza de la misma. Se asombró cuando le mostré el libro de González, en donde aparece su nombre como uno de los fundadores de la Urb. Tarapacá. El resto de socios es de diferentes partes del país, sólo vi en la lista a un par de Vernal, un Aste y paremos de contar de apellidos tarapaqueños. La otra sociedad está en el Callao, en la urb. Tarapacá, esta sí más auténtica, llena de descendientes y con sentimientos patrióticos impresionantes. Sergio González los conoce, los ha ido a visitar varias veces, ha extraído sus testimonios, que plasma en el libro y en general ha socializado con ellos desde su propia perspectiva, en la que deja en un valor secundario la condición de pertenencia de su provincia a una u otra "nación-estado", para enfatizar el hecho de, como dice él, "todos somos simplemente tarapaqueños". En mi opinión estas sociedades deberían ser consideradas y legalizadas como "clubes departamentales" o unirse en una sola entidad para tener ese estatus. ¿Por qué no? Tarapacá es un departamento que fue peruano y algunos tarapaqueños y muchísimos de sus descendientes viven en Lima, deberían tener estatus de Club Departamental, participar en la asociación de clubes departamentales, etc. También debería estrecharse lazos con algunos tarapaqueños descendientes importantes que no tienen actividad en los clubes. Puedo nombrar algunos de los que tienen mayor participación en la vida política e intelectual, como Carlos Neuhaus Rizo-Patrón, ex-alcalde de San Isidro, Juan Ossio, nieto de Ezequiel, quien es un importantísimo antropólogo de la Universidad Católica, Fernando Zavala Lombardi (santo Dios! qué apellidos!) quien es el actual joven ministro de Economía, Francisco Morales-Bermúdez, ex presidente del Perú, etc.

¿Y Tarapacá? Bueno, la historia no tiene vuelta a atrás, pero podemos hacer algo. Podemos integrarnos, Tarapacá se puede convertir en el punto de partida de la integración de nuestros pueblos a partir de la misma zona que nos convirtió en enemigos irreconciliables. Las raíces peruanas de esa tierra y el hecho de haber levantado las fronteras administrativas entre nuestros países hace que la vida ariqueña e iquiqueña pueda integrarse cada vez más a Tacna y el resto del sur peruano. Arica está a mil kilómetros de Santiago y a 53 km de Tacna, de la que nunca debió separarse, el comercio de Arica e Iquique con Tacna, mal regulado por parte nuestra y fuente de un inmenso contrabando durante 50 años, ha hecho que estas dos ciudades dependan del Perú para vivir, como siempre lo fue y lo será. Tenemos un muelle en Arica administrado por Enapu. Hay en realidad tanto por hacer, se me ocurren tantas ideas. El pisco por ejemplo: se otorga denominación de origen "pisco" a los aguardientes producidos hasta los valles de Tacna, ¿por qué no se otorga la misma denominación a los aguardientes producidos en los valles de Tarapacá? ¿porque ya no son peruanos? ¿acaso fue culpa de ellos? En Tarapacá se ha producido pisco desde siempre, cuando era peruana y cuando ya no lo era, inclusive algunas leyendas dicen que el Pisco Sour fue inventado por un barman inglés en un hotel de Iquique en 1872, y coincidentemente, al limón peruano utilizado para preparar nuestro famoso cebiche y el pisco sour se llama "limón de Pica" en Tarapacá. Otras ideas: podríamos integrar deportivamente nuestros dos países permitiendo que Deportes Arica participe en el campeonato de fútbol nacional. No es idea mía: ¡es idea de ellos! Los dirigentes del club hicieron la propuesta hace unos meses cuando las cabezas del fútbol chileno se confabularon para hacer que el equipo descienda a tercera división, amenazaron con desafiliarse de la federación, y económicamente era más rentable jugar en el Perú que recorrer enormes distancias en Chile. Nuestros miopes dirigentes peloteros, sin absoluta visión geopolítica, reaccionaron "desconcertados", en fin.

Para finalizar, quiero recomendar encarecidamente la lectura y difusión del libro de Sergio González en nuestro país. Su pensamiento integracionista y pacifista se pone de manifiesto en esta obra en la que rinde el homenaje a nuestro pueblo tarapaqueño que nosotros mismos le negamos en su momento, aunque ahora tampoco es demasiado tarde. También quiero saludar en esta fecha a esa heroica tierra tacneña, la única de las tres provincias que logró su objetivo de regresar al Perú luego de 49 años de ocupación, aunque con el dolor terrible de la pérdida de las irredentas provincias que hoy conforman la Primera Región de Chile.
…………………….
*Cortesía intelectual del brillante escritor liberteño Blasco Bazán Vera.

Armando Pattroni..

Fotografía del encabezado son de los tarapaqueños  que fueron obligados a dejar su tierra y vivir en Lima. la fotgrafia ha sido tomada del blog de Aldo Panfichi llamado Sociología y Ciencia Política.

Videos 1, 2 y 3 Cortesía canal ATV Andina de Televisión de Lima Perú, programa: Día D. Vídeo 4 cortesía  de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

La sangre de Horchata

Miami, 24 de Marzo del 2015




jueves, 5 de marzo de 2015

El valor de la amistad: A Sergio

                  


           El valor de la amistad: A Sergio


                                                                                                            Por: José Fernando Orrego Mir

Hay una vieja frase que dice que: “uno nace con los hermanos, pero escoge a sus amigos” y no hay nada más cierto. Los lazos que nos unen a nuestros hermanos, padres, primos o tíos  se dan simplemente porque llevamos la misma sangre y  ese es el factor que en torno a ella nos aglutina. Es una unión fuerte eso lo sé, porque nuestro primer círculo de amistades se da al interior del  hogar, con los hermanos y padres en un primer momento y después con los primos y tíos;  las circunstancias naturales de ese vínculo sanguíneo, el primero de nuestras vidas,  es el génesis donde allí comienzan a formarse  nuestras primeras experiencias. Es por eso que cuando un familiar rompe esa regla y le falla a la familia (principalmente cuando se da entre hermanos) la desazón es grande y uno se lleva las más grandes de las desilusiones;  porque piensas que uno de los nuestros, la persona que lleva tu misma sangre nunca te va a fallar o clavar un puñal por la espalda a toda la familia. Nosotros no sabemos lo que para el familiar que rompe la regla es el valor de la lealtad a la familia,  él simplemente cayó en ese grupo de sangre, no pidió nacer, ni elegir,  ni venir al mundo en ese ambiente y es por eso que puede mirar al resto de sus consanguíneos con desdén y desprecio,  pues para él los valores le valdrán poco o nada.





El elegir a un amigo, amigo de verdad, es una tarea que se da espontáneamente, ya sea por afinidad de cosas, aficiones,  pensamientos o edad y se hace indestructible y más sólida con el paso del tiempo, uno puede dejar de ver a su amigo de toda la vida por veinte, cuarenta o cincuenta años, pero el reencuentro será como si nos hubiéramos visto ayer mismo. Es por eso que cuando se rompe una verdadera amistad, duele más que si uno rompe con un hermano de sangre y eso es fácil de explicar aunque difícil de comprender: al no unirnos ningún lazo de sangre con los amigos, sino la amistad pura hace más dolorosa la ruptura.
Todo lo contrario sucede cuando empezamos a elegir a nuestros amigos, no sé si les ha pasado pero uno tiene amigos de diferentes lados, situaciones y locaciones. En todo lugar y momento  podemos hacer grandes amistades, y aunque cada uno tiene igual valor hay un especial sentimiento por cada uno de ellos. En otras palabras: el sentimiento que se puede tener por los primeros amigos de la infancia (calle o Barrio) es diferente al de los amigos del colegio, universidad, trabajo o lo que sea. No digo que uno sea mejor que otro pero la sensación es distinta entre todas.  Bueno esa es mi percepción.


He querido hacer ese análisis previo de lo que representa para mí el valor de la amistad,  porque cuando uno pierde un amigo físicamente y en  especial uno tan entrañable se hace difícil poder explicar con palabras  lo que se siente, y eso es lo que me está ocurriendo en este momento, la desaparición física de Sergio Bermúdez fue para mí como para muchos que lo conocieron como un mazazo en la cabeza,  un baldazo de agua fría de saber que una persona tan jovial, extrovertida y hasta loco (en el buen término de la palabra) ya no este entre nosotros.


Sergio fue  de ese primer grupo de amigos que uno hace cuando rompe el cascarón del vínculo familiar, tanto mis hermanas Virginia  como Gaby y el que escribe,  tuvimos la suerte de conocer a los hermanos Bermúdez Rosell;  eran seis en total, dos hermanas mayores, Sonia, Silvia, luego Alejandro, y después la recordada Sandrita, Lorena y Sergio con los cuales formamos el grupo, a ellos tres, tanto mis hermanas como yo les guardamos un gran cariño y recuerdo por la amistad sincera y desinteresada  que nos brindaron y viceversa.  Por lógica aunque todos íbamos juntos,  las mujeres paraban más con las mujeres  y  Sergio y yo por ser hombres parábamos juntos. Fue una bonita etapa de mi vida que llevo guardada en el corazón, por supuesto que ese grupo no quedo allí, también estaban otros amigos a los cuales les he perdido el rastro como el chileno Miguel Concha (Sergio lo molestaba con Miguel Concha ... ¡Conchudo!), Juán (no recuerdo su apellido), y amigos del barrio de Conquistadores  también formaban parte de la collera, como Ernesto Bertoli, Gino y Rafo Salinas, Miguel Treguear, César Y Lucho Peredo, Enrico y Doménico del Solar, Jorge Y Ricardo Maehira, Gustavo Guerra, Sergio Cueto, Edgard, Arturo y Pacho Laredo Honores y perdónenme si me olvido de algún otro. 

Anécdotas con Sergio hay miles, pero como han dicho los amigos que lo recuerdan, su temperamento y personalidad lo hacían único; era de esos tipos aventados, sin tapujos,  que tocaba el timbre y se metía  sin preguntar de frente al dormitorio de uno, previa escala en la refrigeradora para asaltarla. Pero eso en vez de hacerlo un niño antipático lo hacía agradable y gracioso para mis padres.

Sergio de niño
vistiendo la camiseta de arquero
Recuerdo que éramos caseritos en el desaparecido Teatrín del Olivar de San Isidro, nos colábamos a cuanta función  se representara allí, saltando la cerca perimetral. Precisamente  allí en el teatrín me referiré a una de sus genialidades  y palomilladas: había un concurso nacional  canino organizado por el Kennel Club del Perú para elegir a los perros más finos en cada una de sus razas y no sé cómo hizo Sergio para introducirse al evento con sus dos perros chuscos, chuscos no… Chusquísimos llamados el Tiger de color negro y el otro llamado  el Mancha  porque era tricolor, chuscos y todo Sergio logró que le dieran un reconocimiento por su participación.

O como olvidar cuando nos íbamos a la laguna del  parque El Olivar para  corretear a los patos y gansos que allí había, o robarnos los botes que se alquilaban y hacer correr a los cuidadores de un lugar a otro  de la laguna  tratando de atraparnos  solo por el simple hecho de fastidiar. Finalmente me veo obligado a agregar estas dos características de Sandra, Lorena y Sergio: La típica chupada del dedo gordo  de la mano con brazo cruzado  agarrándose el pabellón de la Oreja y viendo la  televisión, (me hacen recordar a los tres monitos  que no escuchan, no oyen  y no ven); y la famosa frase característica de los Bermúdez Rosell: "La Mamá te llama". Yo sé que cada uno de nosotros tenemos varias anécdotas que contar sobre Sergio, háganlas como homenaje a su memoria, Gino tú sabes una muy buena  cuando se escapó de su casa. Anímate a contarla porque es graciosísima.

Este es mi más sincero homenaje a un gran amigo que nos dejó, a tres días de cumplir cuarenta y siete año de edad. Si bien es verdad no nos veíamos por muchos años,  estoy seguro que el reencuentro que no se dio hubiera sido muy afectuoso y amical.

Sergio con la niña de sus ojos su hija Alejandra
Me he tomado la libertad de transcribir un comentario que está después del mio, que a modo de homenaje le hiciera nuestro amigo de la infancia en común César Peredo, acerca de Sergio y sus diabluras y que invito a leer también..

Gracias Sergio por haberme escogido como amigo, tu pata, gracias por tus locuras loquito, gracias por esos años  infantiles que me permitiste compartir a tu lado, gracias por jugar a los PIRATAZZZZZ como lo decías tú, eres de esos amigos entrañables de los cuales es muy difícil romper el vínculo. Te recuerdo con mucho cariño y afecto, y aunque en este momento tengo un nudo en la garganta, de la tristeza que me embarga tu partida mientras escribo estas palabras, sé que tú desde arriba donde te encuentras no quisieras verme ni vernos tristes. A su madre, hermanos e hija solo puedo decirles que aunque perdimos en la tierra al amigo, hijo, hermano o padre,  ganamos un ángel que desde arriba nos cuida.




Fotografías: tomadas del Facebook de Sergio Bermúdez
y del grupo de Facebook Barrio de Conquistadores

José Fernando Orrego Mir

Miami, 5 de marzo del 2015

  


                        Adiós a mi amigo Sergio
            
                                                                                         Por: César Peredo



Hoy cuatro de marzo del año 2015 falleció mi amigo Sergio Bermúdez, amigo de la infancia, del barrio. Desde el día de ayer que recién me entere que estaba con cáncer terminal al hígado y páncreas, no he dejado de pensar en él y recordar algunas cosas que pasamos juntos. Sergio era un par de años menor que yo, vivía en una casa en la calle Antero Aspíllaga que es una de las calles que bordea el bosque El Olivar. La casa era antigua, tal vez de finales del siglo XIX, esas casas que tienen algo de arquitectura centroeuropea, con techos a dos aguas. La casa tenía un jardín muy grande donde había una cancha de frontón y algunos olivos antiguos, calculo que esos árboles tendrían más de 400 años de antigüedad como muchos de los árboles que aun habitan El Olivar.
En aquel  jardín recuerdo haber jugado bastantes partidos de fútbol y frontón con todos los vacilones y piconerías respectivas. Me acuerdo que en el primer piso de la casa la mamá de Sergio tenía un taller de costura y era algo grande porque tenía a varias operarias trabajando en ello. Recuerdo haber pasado buenos ratos con Sergio, muchas veces me invitaba a quedarme a almorzar con él y la empleada de la casa nos subía el almuerzo al dormitorio de Sergio. También recuerdo que en repetidas oportunidades subíamos a huevear a la azotea de su casa en donde habían algunas cosas tiradas por ya estar inservibles, lo bacán de esa azotea era que tenía una especie de escondites, desde la calle el tercer piso parecía existir ya que la fachada dejaba ver un supuesto tercer nivel, sin embargo este no existía, solo era finta, solo era fachada, como las que se utilizan en los estudios fílmicos. Este detalle era el que hacía de esa azotea algo diferente.



Sergio también iba a mi casa a jugar tapas o simplemente a huevear, me acuerdo que él no se media a la hora de hablar y disparaba las lisuras sin cuidar su lenguaje delante de los adultos, es así que mi vieja decía que Sergio era un lisuriento, que tenía boquita de caramelo, jajá. Después de unos años dejamos de vernos, yo a los 15 años ingrese al conservatorio a estudiar música y mi círculo de amigos cambio, Sergio ingresó al colegio militar y sus amistades también cambiaron. Recién hace un par de años nos reencontramos virtualmente a través del Facebook y conversamos un par de veces, incluso estábamos planeando organizar un campeonato de tapas para reencontrarnos con la gente del  barrio. Anteayer me entere a través de Fernando Orrego que estaba con cáncer terminal y desde ese momento he estado evocando las huevadas que hacíamos, siento una tristeza grande por la partida prematura del loco Sergio. Cuando me enteré, se me subió la presión por lo emotivo de la situación, tanto así que ayer tuve que ir a un centro de salud a que me medicaran algo para bajarla. Más tarde pasare por el velorio de Sergio a darle el último adiós.



Descansa en paz querido y siempre recordado Sergio.

César Peredo Medina.


Miraflores, 5 de marzo del 2015

miércoles, 25 de febrero de 2015

Al maestro con cariño: recordando a Domingo Piga


     

 
   Al maestro con cariño: recordando a Domingo Piga

Hace unos días pude ingresar a una página de Facebook llamada  “Recordando a Domingo Piga”  y me pude dar con la ingrata sorpresa que uno de mis más queridos y respetados maestros de la Universidad (U. de Lima) nos había dejado ya hacía más de cuatro años, me embargó una profunda tristeza saber que nuestro querido Domingo Piga ya no estaba entre nosotros. Aunque cuatro años después, nunca  es tarde extender mi más sentido pésame a sus familiares cuando se trata de recordar a un ser y un amigo tan querido por mí y por muchos de los que fuimos sus pupilos.

Me he quedado sorprendido de la magnitud de su obra  y de la fecunda  labor hecha por él  en favor del teatro, tanto en su querida y nunca olvidada Chile así como en Perú, país que optó por vivir  luego del golpe militar de 1973. Porque con el perdón de nuestros amigos chilenos,  Domingo no solo fue ciudadano chileno sino que lo raptamos y lo hicimos ciudadano peruano también.

Publicación de Domingo Piga
Hablar y escribir acerca de Domingo, creo yo, nos llevaría miles de páginas y muchas horas de investigación y estudio sobre el personaje, la obra y el legado dejado por él. Sin ser reiterativo sobre lo que otros que lo conocieron más y mejor que este servidor escribieran sobre nuestro maestro, solo señalaré escarbando un poco es su biografía, que al ser uno de los pilares en la creación y desarrollo del teatro nacional de Chile allá por 1941, y su importancia  en las tablas  latinoamericanas; de por si habla de la visión que tuvo Domingo y los jóvenes de aquél entonces por engrandecer el teatro chileno y hacerlo de gran calidad. En otras palabras desarrollar un teatro serio y del bueno, poniendo en escena  obras  de los grandes dramaturgos como Brecht, Valle Inclán, Cervantes y obras de reconocidos y noveles dramaturgos chilenos, refleja en él su gran amor y pasión por las tablas y las letras.

Ese amor del cual escribo líneas arriba por las artes escénicas, esta no solo reconocida por las obras de teatro que impulsó y apoyó, sino por su pasión  por volcar  todo su conocimiento en las nuevas generaciones, dictando cátedra de teatro, cine, dirección de actores, guion etc. y en su interés en la investigación constante a través de publicaciones y libros de su autoría.

Lo que ahora voy a contarles es mi experiencia como alumno de Domingo Piga, en el curso de Comunicación teatral y de Dirección de actores que el dictaba a finales de los ochentas, anécdotas y lo que representó para mí  el haberlo tenido como maestro y como amigo (porque eso sí, Domingo se ganaba el corazón de todos y todos lo sentíamos su amigo).

La primera impresión que tuve al verlo la primera vez subir por las escalinatas de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, fue la de un abuelito bonachón al cual  sería fácil hacerle el avión en el curso. (Nada más alejado de la realidad) a Domingo no se le escapaba una y cuando tú estabas de ida él ya estaba de regreso, por algo “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Sus clases no eran exclusivamente centradas en el currículo del curso, sino que lo hacía agradable y entretenido cuando las mezclaba con anécdotas o sucesos de su vida personal, creo yo que allí estaba el éxito de sus clases, de su metodología y del cariño y simpatía que se ganaba por todos nosotros sin ningún esfuerzo. Recuerdo una de esas anécdota como si fuera hoy mismo  y está centrada en su experiencia y participación en la película italiana “Ladrón de Bicicletas” de Vittorio de Sica que a continuación paso a relatar textualmente con sus  palabras y cito:.- de Sica no sabía cómo hacer para que llorara el niño actor (Enzo Staiola) en la película y a este no  se le ocurrió mejor idea que esconder en la chaqueta del niño sus cigarrillos para después  descubrirlo y deliberadamente acusarlo de robo, todo esto ya estaba conversado  con el camarógrafo,  apenas llorara el niño y a la señal de de Sica este empezaba a filmarlo para tenerlo registrado.- este tipo de anécdotas son inolvidables y quedan grabadas en la memoria de uno para siempre,

Domingo en la escuela de San Antonio de los Baños en Cuba
año de 1987. Foto cortesía de Liliana Ipince.
 Esa es una muestra pequeña de todo ese bagaje de experiencias y anécdotas de las miles que tendría Domingo para compartir. En lo personal yo estaba interesado en sus vivencias referentes a la movida del neorrealismo italiano del cual era conocedor y observador directo,  o en su participación  en la película Túpac Amaru  de Federico García Hurtado,  en el rol  del Marqués de Montemira.

No lo sé, pero siempre relacioné a Domingo con Alfredo, el personaje entrañable de la película Cinema Paradiso interpretado por el actor francés Philippe Noiret; estoy seguro que no soy el primero en hacer esa analogía, será porque Alfredo siempre fue un padre, consejero, maestro y amigo para Totó, y Domingo fue eso para nosotros, fue nuestro Alfredo y él nos trató como sus Totós.

Finalmente recordaré un suceso que tuvo que ver conmigo y estoy seguro con un buen número de alumnos  de la facultad, es el referente al tan aborrecido cigarrillo para Domingo. Aún no lo conocía, ni era mi maestro. Me encontraba en la famosa rampa que da a la entrada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, era una mañana fría de junio de no sé qué año y me encontraba disfrutando de un cigarrillo para calentarme de ese invernal frío limeño; estaba de espaldas a la entrada viendo el jardín aledaño, haciendo tiempo y esperando la siguiente clase; cuando comienzo a ver a varios de mis compañeros que me miran tratando de decirme algo con señas, indicándome un punto  detrás mío alertándome sobre algo o alguien, en eso siento que me tocan el hombro y escucho una voz que dice mientras me volteo: .- Jovencito no tengo el gusto de conocerlo pero te suplicaría que te saques esa porquería de la boca, no sabes el daño que te estás haciendo.- Mientras me hablaba yo me preguntba:.- ¿que m… le importa a ese viejito que este fumando.- estaba a punto de responderle muy educadamente cuando prosiguió:.-Disculpa hijo que me meta en tu vida, tengo mucho más años que tú y hasta puedo ser  tu abuelo; pero yo he sido fumador y por esa cosa que tienes entre tus dedos  yo perdí un pulmón y no quisiera a nadie desearle lo mismo.- en ese momento me sentí como una zapatilla por lo que había pensado unos instantes antes. Le agradecí por sus consejos arrojando el cigarrillo al piso. Aunque tengo que reconocer que una vez que se retiró Domingo y lo tenía lejos de mi vista recogí de nuevo el pucho para seguir fumándolo.


Domigo descansando en su casa
Foto cortesía: Cecilia Ferrer Mariátegui
Me hubiera gustado conocerlo más, compartir sus tertulias y charlas de sobremesa con una buen café o unos vinos chilenos con sus quesos como acompañamiento, como ahora sé que solía hacer con sus amigos, hablar de cine tema que me apasiona. Pero de lo que compartí con él y aprendí supe que era un caballero a carta cabal, respetando las ideas políticas de los demás  y no tratando de imponer las suyas; nunca mencionó, ni insinuó  en clases sus tendencias políticas, ni trató de forzarnos a pensar como él, pero si daba pie a la discusión y cambio de ideas alturadamente.

Una espina tengo clavada en mi pensamiento y que nunca me podré quitar, es la que después que dejé las aulas universitarias,  perdí contacto con Domingo, quise ir a buscarlo, saber de él, visitarlo, saludar al maestro, amigo y consejero y no lo hice; obligaciones personales, laborales y después mi viaje al extranjero donde radico me alejó de esa posibilidad. 

Mientras escribo estas palabras escucho la canción “To Sir With Love” de la cantante inglesa Lulú, tema principal de la película de 1967 con el mismo nombre; protagonizada por Sidney Poitier y sé que cada estrofa de esta canción es idónea para Domingo.

Este es mi más sincero y humilde homenaje para Domingo, allá donde quiera que se encuentra.

¡Gracias Domingo por ser de una forma parte de nuestras vidas y de la mía!

José Fernando Orrego Mir “Cuchi”
Miami, febrero 25 del 2015

Fotografias tomadas de la página de Facebook "Recordando a Domigo Piga" y Liliana Ipince
Foto del encabezado: Fátima López.
Video: propiedad de Mónica Livoni Larco y Gianfranco Mulas.


lunes, 9 de febrero de 2015

El fútbol con tapas y el vacilón de unos muchachos que ya fueron.

          
              El fútbol con tapas y el vacilón  de unos muchachos que ya fueron.





En mi último viaje a Lima (diciembre de 2014 - enero 2015), tuve la oportunidad de reunirme con mis amigos de toda la vida, los de mi barrio y de la infancia, los de la collera de la avenida Los Conquistadores en San Isidro en Lima, Perú; aunque no estuvieron todos los que debían estar por diferentes compromisos, nos pudimos reunir un grupo reducido en la casa de Gino Salinas y el tema central de nuestra conversación giró en torno al juego de: fútbol con tapas, actividad que nos absorbía horas de horas  en torno a una bola que no era la numero 5 de cuero, sino más bien una perlita de pocos milímetros de diámetro que era movida a través de tapas de envases diversos en un espacio reducido a escala de lo que podría ser un campo de fútbol profesional.


Con Gino (izquierda), Jorge (sentado) y yo (derecha)
comenzando la reunión de enero del 2015


Estaban en dicha reunión:  Jorge Maehira, César Peredo, Martín Tanaka y este pechito Gitano que escribe; compartiendo unas aguas con su respectiva parrilla. El tema central de la conversación giró en torno a nuestro juego preferido de la infancia: no…no era las escondidas, ni treparnos a los árboles, ni jugar mundo, canga, carritos (aunque este juego da para otra historia), trompo o cualquier juego infantil ya conocido. Era el popular Fútbol con Tapas.

El autor de la nota (osea Yo) a la izquierda, en el centro Lucho Peredo y a la derecha Rafo Salinas
al rededor del año 1984 en casa de Rafo y Gino Salinas.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 





Miguel  Treguear haciendo uso de su destreza con las tapas y con los vasos, como te  castigas desgraciado. Campeonato de fútbol tapas masters diciembre del 2013












Hablar de un partido de  tapas y jugarlo con el rival de turno era una experiencia casi sexual, aunque  para esa época y edad aún no pensábamos en  esas cosas, transmitir esa pasión que uno llevaba en nuestras venas de mocoso pre-púber y pre-pajero es para mí, hoy en día,  difícil de explicarlo. Todas nuestras emociones, energías e ímpetu los canalizábamos a través de esta actividad, que tal vez si el lector que está leyendo esta nota por primera vez no perteneció  al grupo de amigos del cual les hablo y no disfrutó de este juego  sería difícil de entenderlo.





Las reglas eran simples: llevar lo más fidedignamente posible las reglas del fútbol tal como lo conocemos a un grupo de tapas de envases de diferentes  dimensiones a enfrentarse  en dos grupos de once contra once, desarrollando una estrategia de juego para vencer al rival haciéndole goles con la perlita como balón  en el arco rival. El arco confeccionado con cajas de cartón de cojines del desaparecido champú Glemo (que también las usábamos para guardar las tapas hasta el siguiente encuentro), cortada a la medida o en su defecto siendo más sofisticados (porque teníamos que evolucionar), las agarraderas de los muebles de televisor antiguo que Enrico del Solar introdujo y que este servidor también tenía en su casa.



En cuanto a la cancha usábamos cualquier superficie plana de cemento, loseta o parquet, sumamente pulida y lustrada (porque eso sí, nuestro dormitorio podía caerse de sucio y desordenado pero los 2 x 1 metros aproximados que usábamos  de cancha de fútbol tenía que estar inmaculado y libre de polvo. Una Cancha a la altura del Camp Nou, Vicente Calderón o Santiago Bernabéu.






Arriba: Vídeo del fútbol con tapas



En la foto: de pie de izquierda a derecha: Gino Salinas, Jorge Maehira, no identificado.
Sentados: no se quién es la chica, ni el de polo celeste el Chino Loo, César Peredo, Martín Tanaka y Miguel Treguear en casa de los Peredo. año desconocido 






El anfitrión Gino Salinas

Ricardo Salinas, Martín Tanaka
Gino Salinas y Jorge Maehira

Martín Tanaka y Gino Salinas
José Orrego y César Peredo








Detalle de un tiro libre con barrera. 
Juego entre Gino y Miguel.

En este juego había, tiros libres, con o sin barrera, penales, tarjetas amarillas si golpeabas la tapa del jugador contrario sin haber tocado la bolita, o expulsados, si  con el empuje de tu tapa golpeabas tan fuertemente la tapa contraria que la volteabas completamente, posición adelantada etc. etc. (ver los videos), en otras palabras todas las reglas  estaban es nuestro querido juego, lo único que no había  en el juego era Referees, jueces de líneas y dirigentes, pues la FIFA éramos nosotros y allí no había mafia de por medio.



 En un break de  Campeonato Master de  Tapas 2003
Conocíamos las reglas y las respetábamos y si no, se llevaba a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Estaba la piconería en un primer momento,  los insultos en un segundo término,  las patadas que hacían volar por el aire las tapas del contrario en tercer lugar y finalmente los puñetazos y patadas al contendor. Porque eso sí, hasta en las broncas se parecían los partidos de tapas a los partidos de fútbol de verdad.
         
   Los que pagaban pato de todo esto eran los supermercados, uno que otro loco de la calle, el Rata y el Chino, hermanos canillitas que tenían un puesto de revistas  en el cruce de Lizardo Alzamora y Conquistadores. A los supermercados íbamos a chorearnos las tapas de los aerosoles que nos servían de arqueros, back centro o marcadores de punta según sea el tamaño, la tapas de las codiciadas Petrolube, Castrol, Terokal o betún Griffin eran el medio campo y la delantera, como dice Gino rememorando: - éramos bien cojudos, íbamos a las tiendas Monterrey a robarnos esas huevadas cuando habían cosas de más valor,… ¿Qué pensarían los trabajadores de Monterrey al ver los aerosoles sin sus tapas?-. Pero el choreo de las tapas acabó cuando a Miguel “el Mono” Treguear se le ocurrió chorearse las bolsas de los globos de carnavales. Allí acabó la ilusión.






          Arquero                                      Back Centro                                              Marcador de Punta
(tapa de Baygon grande)         (tapa de insecticida larga)                          (Tapa de espuma de afeitar)


De latas como estas de lubricantes hoy casi desaparecidas sacábamos  la delantera y medio campo
y con la chapita de gaseosa doblada de una forma especial que se acomodaba al dedo gordo de la mano hacíamos los chancadores que eran los que daban la velocidad a las tapas para que corran.

Medio campo y delantera
                                  Las codiciadas tapas de metal de Petrolube y Castrol

                              


El Rata y el Chino era otro de nuestros objetivos,  cuando queríamos obtener la página central de la revista deportiva “Ovación” o “El Gráfico”, lo distraíamos y al menor descuido...¡¡paf!! le arrancábamos dicha página siempre y cuando apareciera alguna foto de  un club de fútbol que queríamos armar, para recortarles después las caras de los jugadores y pegarlos con cinta Scotch sobre las tapas.







Jorge (Pachocha) Con Gino en pleno partido  y sus infaltables heladas.
Campeonato Master Tapas diciembre del 2013
O cuando a Jorgito lo correteó un loco porque le quitó una tapa de aerosol grande que servía de arquero  y ésta le servía de taza del desayuno al loco, anécdota que  Rafo Salinas se acuerda muy bien..








                                                                                     
Gino Y Miguel en pleno juego al fondo se ven a César,
el chato Plenge y Alberto Peredo


Cabe resaltar y eso salió a relucir en la conversación en casa de Gino, la famosa bronca de tapas entre los hermanos César y Lucho Peredo, cuando César el hermano menor le estaba dando una paliza  a Lucho por goleada y le hacía recordar que faltaban cinco minutos para que acabara  el partido, ante la amenaza y piconería de Lucho que si volvía abrir la boca le sacaba la mierda, César no tuvo más que callarse, pero como era de esperarse y como ambos jugaban de local pues el partido se llevaba  en su casa, a los pocos minutos se escuchaba la voz de mi Tía Chela que los llamaba: -Luchoooooo…… Céeeeeesar!!! Pasen a almorzar… muchachos de mierda todo el día metidos jugando esa cojudez!!...-. César aún no ha explicado  si inocente o intencionalmente respondió a su Mamá: -…Un toque Mamá  faltan dos minutos y esto se acaba……-. Para que hablaste muchacho  despertaste la furia de Lucho que se te abalanzó para sacarte la mierda, las tapas salieron volando por los aires ante la persecución de Lucho a César y la intervención oportuna de los presentes para que no te atrapara evitó una tragedia mayúscula.



Pachocha Maehira, César Peredo de espaldas
y Miguel Treguear
Anécdotas hay muchas,  como  la llenada de la cancha de pica-pica cuando Enrico jugaba de local o la música con un cassette de la barra aliancista del equipo de Alianza Lima de Lucho Peredo antes de cada juego, el codicioso arquero de metal de Julio Hermosa que todos deseábamos y que  fue a parar a manos de Gino  o las innumerables perdidas de bolitas cuando esta se metía debajo del portón, cuando jugaba yo o Sergio Cueto de local, en la quinta donde vivíamos,  afuera de la cochera de José Olazábal, o la de la vieja loca de Clorinda que vivía afuera de la quinta y que salía a botarnos pateando nuestras tapas porque no la dejábamos descansar con nuestros gritos. Siendo Sergio Cueto y no Sergio Bermúdez el ganador de una cachetada de la vieja loca por culpa mía cuando le increpé por su accionar y ella lo confundió a él conmigo. Finalmente la de nuestro querido don Jorge Maehira, papá de Jorgito (Pachocha) y Riky que se paraba en la puerta de su librería (Casa El Olivar De San Isidro) meneando la cabeza sin decir nada al ver cómo nos apropiábamos de su entrada, entorpeciendo la entrada a los clientes,   organizando partidos en simultáneo, pues  el área se prestaba para jugar varios partidos  a la vez.


analizando la jugada para la polémica

El ver a Martín Tanaka nos hizo recordar  las tonterías que hacíamos por buscar las famosas tapas, recorrer  cuadras de cuadras en busca de pampones o terrenos baldíos;  porque sabíamos que podíamos encontrar  tapas  para nuestros equipos y cantar cada vez que veíamos un terreno:  -…..Un pampón  cara de mongolón  ta..tará ta tará, ta tará ta…-.  solo a los un grupo de niños se les ocurre ponerle canciones a cosas así.


Ingreso a la Universidad Católica de Martín Tanaka año 1983



Aunque el juego de fútbol de tapas no fue creación nuestra, nosotros y de eso no tengo la menor  duda lo hicimos más “profesional” por así decirlo, Pachocha y César contaban en la reunión que se pasaban horas de horas practicando sus jugadas, jugando solos, como todo jugador profesional de  fútbol para depurar su técnica y conocer los secretos  no solo de las tapas,   si no de la condición del terreno propio y ajeno. Teníamos los 16 equipos de fútbol del torneo descentralizado peruano y una que otra selección y equipo extranjero (argentino, brasilero o europeo), pero nuestras mejores tapas estaban  con el equipo de nuestros amores. En mi caso, Lucho, Rafo, Martín, Sergio, Edgard, Arturo y Pacho era Alianza Lima y para otros como César, Pachocha y Miguel era Universitario o Cristal para Enrico, Gino, Doménico del Solar y Riky Maehira. de Gustavo Guerra y Sergio Bermúdez, no recuerdo cual era. 

Jose Olazábal, Lucho Peredo y Jorge Maehira
en un break del partido conchelas, vinos y aceitunas
Ernesto "el Gringo" Bertoli  es caso aparte, primero porque siempre cambiaba de equipo de fútbol, era hincha del que estaba en la punta, y en segundo lugar para palero a él nadie le ganaba. Nos metía unos cuentazos diciendo que en el sótano de la biblioteca de la municipalidad que esta ubicada aun en La Laguna del Olivar, escondía su colección de cientos y cientos de equipos de tapas de todo el mundo, más cojudos eramos nosotros que le creíamos todo.

Habría que preguntarle a la collera de nuestros hermanos  un poco mayores que nosotros (Alberto del Solar Jr., Chino Salinas, Koki Segersbol, Luis Enrique Gazzo, Polo Valega), ¿Quién fue el que tuvo esta brillante idea de las tapas o de dónde viene?, es algo muy sui generis y no lo he visto en otro grupo.

Al presente cuando ya peino canas y a otros se le está descociendo el gorro por la edad, ha cruzado por mi mente cuando estoy en un supermercado o esperando el cambio de aceite de mi carro al ver  las tapas de aerosoles o las tapas de aceite de metal, lo bien que quedarían para un equipo  de tapas.



No quiero terminar este artículo sin  mencionar  la afición que se desarrolló también  en las calles de Puerto de Palos y Juan Cavero unas cuadras más allá de donde  vivíamos, con nuestros amigos los hermanos Edgard, Arturo y Pacho Laredo Honores que también le agarraron el gusto al juego de las tapas y disfrutaron tanto como nosotros de esta pasión que nos quitó muchas horas de nuestra infancia.


He agregado unos videos (que están lineas arriba) de cómo se juega el partido de fútbol de tapas para que tengan una idea clara de lo que les he estado hablando; el vídeo fue grabado el 23 de diciembre del 2013  es  un campeonato Master's relámpago en casa de los hermanos Peredo y sobre una mesa acondicionada para el evento, (porque según parece  la artrosis y los dolores de espalda ya están haciendo mella entre  estos viejitos y les  impide tirarse al piso), las fotos y el vídeo pertenecen al grupo cerrado de Facebook “Barrio Conquistadores” y del cual muy amablemente me las he capturado.

Este modesto artículo es una continuación de otro que escribió mi gran amigo Jorge (Pachocha) Maehira y que me tomé el atrevimiento de incluirlo líneas abajo titulándolo : EL JUEGO DE MI VIDA.


Cesar Peredo dejando la flauta de lado y mostrando su sapiencia en el fútbol tapas, Dale maestro.





José Fernando Orrego Mir
Miami, 3 de febrero del 2015
Derechos Reservados





                                                            EL JUEGO DE MI VIDA
                                                                                                                      Por: Jorge Maehira Higa


Nunca me imaginé, que tan solo un juguete o mejor dicho un juego, sea el dueño de gran parte de mis sueños infantiles y juveniles, durante un buen tiempo de mi vida, digamos, desde los 7 años hasta los 14 años. Alguna vez se han puesto a meditar o simplemente pensar: ¿Qué juego sería tan bueno y perfecto durante 7 años o quizás un poquito más?.


Jorge Eduardo Maehira Higa (Pachocha)
autor de la nota en la reunion de enero del 2015









Si nos remontamos por la década de los 70, específicamente en el año 1974, recuerdo muy claramente mis primeras experiencias futbolísticas, como espectador. Mi viejo, hincha acérrimo del glorioso Deportivo Municipal, creo que la mayoría de su generación lo eran, y en especial los nikkei.

Aunque no me llevo a ver al club de sus amores, recuerdo claramente mi primera experiencia, como si fuese tan solo ayer, entrando por la puerta Nro. 7, de Occidente baja, subiendo a toda velocidad, y a medida que vas avanzando, se iba divisando poco a poco la tribuna Oriente, y a su vez parte del campo, recuerdo muchísimo aquel glorioso e inolvidable partido.

Fue el extraordinario partido entre Universitario vs Peñarol, el marcador, como la mayoría de hinchas cremas como Yo, no creo que se hayan olvidado 3x2. A favor de los merengues, por consiguiente clasificación para la siguiente etapa.
En el año siguiente, es decir 1975, la selección peruana, se corona Campeón Sudamericano, ganándole a Colombia en Caracas 1x0, con gol de Hugo Sotil. Con estas primeras experiencias en el fútbol, ustedes ya se imaginarán la euforia que creó en mí, ésta bendita pasión que es el fútbol.
La siguiente tarea era, como plasmar toda esa pasión en un juego de barrio. Y tuve la suerte de vivir, justo en la meca del fútbol de Tapitas. El juego era lo más virtual al fútbol, que se podía imaginar de la época, imagínense que tenía la certeza, que nunca iba a pasar de moda, a tal punto que iba a trascender por generaciones, lástima que el Play Station, trituró en un solo segundo, tan bendito juego.

Detalle del juego

Las características principales del juego era la siguientes: se jugaban, con tapas de varios tamaños y dimensiones, dependiendo de la posición del jugador, es decir, si era arquero, tenía que ser obligatoriamente grande (tapa de Baygón), y si era delantero o volante, eran tapas chicas ( tapas de tempera, gasolineras o de Terokal).
Masters 2013 juego entre César Peredo y                                                                                                 Miguel Treguear

El juego consistía en impulsar con una chapa doblada, las tapas, y a medida que el balón (una perlita), le chocaba a tu compañero, uno seguía jugando. La cancha era tan solo el piso de tu casa o algunas veces en la misma vereda de tu casa, los arcos eran por lo general, una caja de zapatos cortada en dos.
Lo emocionante y apasionante del juego, era la rivalidad que producía el juego con tus demás amigos, a tal punto, que hasta pleitos y mechaderas, se producían, tan virtual, como el fútbol en sí.
El juego tiene una historia riquísima, de grandes partidos y finales emocionantes, a tal punto de emocionarnos hasta las lágrimas. Entre sus célebres jugadores de mi barrio de la Av. Conquistadores, desde la cuadra 1 hasta la 10. Tenemos a Roberto Mosquera (DT de futbol), César Peredo (flautista muy reconocido) y Guillermo Oshiro (columnista de futbol del Comercio).

Otra vista del juego entre César y Miguel

Hubiera querido explayarme mucho más sobre este maravilloso juego, pero, tuve el temor de aburrirlos un poco, quizás, en una próxima oportunidad, les daré, mayor detalles de este simple y extraordinario juego, que cubrió con creces mi infancia.

Gino en acción


Por eso, para concluir, el fútbol no será tan importante, para muchos, pero no sabes cómo te hace Crecer. Así crecí conviviendo siempre con nombres de futbolistas, disfrutando mi “juguete” con mis amigos, primos, hermanos, hasta tíos.

JUNIOR

Gino y Miguel es disputadisímo encuentro.