martes, 20 de septiembre de 2022

Elegía a un don nadie

 Véanlo bien, allí va

demostrando la torpeza de su linaje al hablar

quiere ser autoridad

pero se esfuerza cada vez más 

en demostrar repetidas veces su incapacidad.


Rojo, amarillo, verde, no dejas nada al azar

y ahora corazones dices abrazar, 

¿mañana que serás?

No recuerdas, y te olvidas de tu pasado 

de estrella, estrellado 

de solcito y mapa verde y brillante

pobre camaleón insignificante. 



Véanlo bien allí va

un tierno lobito con pellejo de cordero

dice con los santos evangelios en mano 

ser el predestinado 

jurando ante los asnos apropiados

cumplir con un rol desgastado. 


No es Simón Pedro

pero carga un voluminoso  llavero

que le sirve de sonajero 

para hacer oídos sordos

de todos aquellos que le gritan ratero.


!Ay¡ San José bendito

no le encargues 

la leche de los niños

ni que lleve un cirio en el servicio 

por tener las manos manchadas de bosta

y alzarse con el  santo y la limosna.


uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis

siete, ocho o nueve, 

y el muchacho no se mueve

porque quiere más inmuebles.

 

poco a poco se está apagando

con llanto y lamento más amargo

pues ya nadie cree en su canto

ni en sus falsos encantos.


José F. Orrego Mir

Septiembre, 20, 2022